Poco más de 200 familias, apasionadas y emprendedoras, conforman este Centro Poblado, cuyas calles son revestidas cada día por la alegría y espontaneidad de los niños y abuelos hatillanos.

Los jóvenes tienen claro de que son el futuro de su pueblo y abrazan su cultura para que en ese crecimiento que sueñan jamás se pierdan sus tradiciones y costumbres. 

Los dulces típicos de Semana Santa, los villancicos de la Navidad, las fiestas de Corpus Christy y hasta las fiestas de Halloween y de amor y amistad, dan cuenta de lo importante que es para esta población compartir como si todos fueran, al final, una sola familia.